miércoles, 29 de julio de 2009

Lectura compartida "El Orfebre y El Joyero del Renacimiento”

El Orfebre y El Joyero del Renacimiento”

Objetivamente es amplio el tema de la Orfebrería y la Platería, solo tomare unos puntos, como para lograr dar un paseo por algunos períodos, diferentes épocas a través de distintos lugares.
Orfebre, Creador que plasma obras finas de oro y plata. Platería, arte al que se dedican los que trabajan la plata. Sin embargo, puede considerarse sinónimos.
Junto con el cobre, el oro fue uno de los primeros metales que el hombre conoció y utilizo, ya desde la época neolítica. Haciéndose su empleo más frecuente desde la primera Edad del Metal, cuando se descubre el estaño y sus ventajas aleatorias con el cobre, logran un material de mayor dureza, estableciéndose una nueva etapa de la civilización humana, la Edad del Bronce. Por esta razón, la orfebrería es una de las artes más antiguas desarrolladas por el hombre.
Es difícil precisar cuales serian las piezas mas antiguas de orfebrería que el hombre prehistórico nos ha dejado; se han encontrado que algunas tumbas del neolítico yacen ciertas piezas de oro, constituidas por simples planchas metálicas usadas como brazaletes o adornos personales, a los que es dudoso dar aún nombre de orfebrería. En la Edad del Bronce, es donde realmente se labran cantidad de obras de oro, como piezas de adorno con mucha más abundancia, aplicaciones de metal precioso a algunas armas, empuñaduras, cinturones y otros. En la cultura megalítica, se encuentran significativos hallazgos, como adornos amarillos a modo de anillos y placas. En esta época, los del Bronce, ya familiarizados mucho más con el trabajo del metal, crearon una gran cantidad de planchas con líneas y puntos repujados, con motivos geométricos simples.
En la primera edad del Hierro, sin cambiar los temas geométricos anteriores, se labran piezas de vajilla de oro, elaboradas a partir de una plancha delgada, repujada en aros paralelos similares a los calderos y recipientes de bronce. Promoviéndose la decoración grabada a buril.
Lo más representativo del arte en la segunda Edad del Hierro, es lo dejado por el pueblo Celta. Entre sus piezas más características, se encuentran los torques, collares habitualmente de oro, de uso general y encontrándose incluso en, tumbas modestas, luego adquieren distintivo de calidad, destinándose a dioses y héroes, sacerdotes y capitanes distinguidos.
Próximo Oriente, Los egipcios emplearon el oro desde su primera dinastía, destacándose más, en adornos utilitarios, como se demuestra con ejemplares hallados en el ajuar de la tumba de Tutankhamon (dinastía XVIII). Como los ataúdes antropoides que contenían el sarcófago del faraón, dos de ellos de madera chapeada en oro y el último de oro con esmaltes.
Los egipcios desarrollaron una gran inclinación por las joyas, partiendo de una producción tosca durante las primeras dinastías a una gran perfección en el periodo tebano. Realizando placas de oro caladas, con incrustaciones de piedras de colores, piedras finas adornando amuletos y anillos, sin faltar los esmaltes.
En Mesopotamia, las más antiguas muestras del empleo de metales preciosos la dejaron los sumerios. En las tumbas reales de Ur, se hallaron piezas de oro enriquecidas con lapislázuli y pedrería. Laminas repujadas, simulando peluca con turbante atado con un nudo por detrás. El hallazgo más sorprendente fue el ajuar y las joyas encontradas en la tumba de la reina Subad, también en Ur.
Loa asirios, plasmaron en bronce episodios históricos, como los de las puertas de Balawat. Pero no dejaron obras de orfebrería que se puedan igualar a las de las tumbas de Ur. Recubrían las estatuas con chapas de metal.
Según Heródoto, los persas distinguidos, solían adornarse con cadenas de oro, de donde colgaban sus cilindros-sellos; así como pendientes, collares y tiaras de oro y pedrería.
De los fenicios queda en todo el mediterráneo, sus productos que se extendieron a través del comercio. Lo más característico de su orfebrería son las páteras o copas poco profundas, de plata o de electro (mezcla de plata y oro), las cuales internamente se decoraban en zonas concéntricas con imágenes repujadas o grabadas. Episodios de luchas entre hombres o de ellos con animales, esfinges, halcón de inspiración egipcio o mesopotámico. Se encuentran muchas joyas descubiertas en Fenicia y Chipre, como en Italia y España, amuletos, collares, sortijas, a veces con pedrería. Encontrándose diversidad de técnicas como, el repujado, fundido, cincelado, la filigrana y el granulado (menudas esferitas aplicadas al campo del metal). Las joyas más hermosas son las encontradas en el tesoro de La Aliseda. La orfebrería fenicia influiría en la ibérica.
Grecia y Roma, se encuentra todo un capitulo de la orfebrería prehelénica de una gran riqueza. En Grecia continental, se encuentra uno de sus mayores hallazgos en el tesoro de Micenas, constituido por diademas, máscaras fúnebres, botones y placas de oro que estuvieron cosidos a los trajes, vasos y otros objetos. Los de mejor arte, los relacionan con Creta.
No se han encontrado muchas muestras de orfebrería de la época arcaica, en la que la influencia oriental se dejo sentir como en la cerámica. En la época clásica la orfebrería llegó al nivel de las artes Mayores. “se tiene a Teodoro de Samos, arquitecto y grabador de piedras duras, por padre de la orfebrería griega, y el escultor Kalamis, en los días de Pericles, tuvo reputación de gran orfebre. No hay que olvidar que el oro fue el material usado por Fidias (v.), junto con el marfil, para sus famosas y desaparecidas estatuas crisoelefantinas de Atenaa Partenos y Zeus Olimpico”. El lujo de los siglos helenísticos incrementó la importancia de la orfebrería, el oro y la plata repujados, figuras de los dioses y héroes, platos y vasos.
Época Paleocristiana y Bizantina, es marcada con la llegada del Cristianismo y su reconocimiento por Constantino como religión oficial, la orfebrería en buena parte pasa al servicio de la religión, tomando un mayor carácter pictórico, fundándose en una iconografía clásica. Posiblemente lo más importante de la orfebrería Bizantina sea el esmalte, habitualmente tabicado, con lo que se efigian figuras sacras en pastas vítreas sobre medallones de oro o plata.
Prerrománicas, gracias a descubrimientos de importantes tesoros de orfebrería germánica, se tiene referencia acerca de las diferentes facetas del arte medieval. Un gusto por la decoración sobrecargada y geométrica, de un barroquismo y complejidad totalmente contraria al arte mediterráneo. Entre los escandinavos, la orfebrería dejada por los vikingos, llevan cintas entrelazadas y animales estilizados que se enredad en complicados lazos, dibujando sobre la superficie un movimiento de extraordinaria agilidad.
Los Románicos, es el momento del gran estilo cristiano, unifican estéticamente a todo el Occidente europeo. Desarrollan una técnica, el esmalte champlevé, desarrollado en España. Se caracterizaron por una orfebrería litúrgica, como sepulcros y retablos enteros de metal y esmalte excavado “El Arca Santa de Oviedo,” documentada por Gómez-Moreno como obra de 1075, es una pieza de primer orden, con relieves del Pantocrátor y Apóstoles y escenas de la vida de Cristo a leyendas de complacencia árabe. Se encuentran tapas de evangeliarios, relicarios, estatuas, cálices y palomas eucarísticas.
Gótica, con la construcción de las grandes catedrales, la orfebrería se desarrolla predominantemente arquitectónica, donde un mundo numeroso de esculturas en metal hace del orfebre un verdadero escultor. La orfebrería religiosa, continúa forjando múltiples relicarios, cruces y vasos sagrados, con pies y secciones poligonales y perfiles mixtilíneos, soportando pináculos, arbotantes y cresterías con cardinas.
Renacimiento, aquí es donde yo quería llegar, y desarrollar mi investigación, pero como hacerlo sin dar un panorama general sobre el tema. La orfebrería, es una arte desarrollado entre altibajos, dependiendo la época, es un arte menor como luego es pasado a un arte mayor.
Bajo el dictado del Renacimiento italiano junto la llegada del oro y plata de América, la orfebrería adquirió un esplendor extraordinario en toda Europa. Es imposible abreviar en unas cuantas líneas todo lo que se desarrollo en el S.XVI. Es un estilo que marco la vuelta a las formas romanas. Todas las regiones españolas contaron con talleres florecientes, instituidos por dinastías de prestigiosos orfebres. Solo con el conjunto de custodias procesionales para las festividades del Corpus ya se establece un legado de arte difícilmente hallable en ningún otro país. Portugal, gracias a los descubrimientos marítimos, también conto en los días del renacimiento con un arte de gran peso.
En Italia, el renacimiento se inicio un siglo antes, en 1402 se terminaba el altar de plata de S. Juan, de estructura gótica, pero con estatuas y esmaltes renacientes.
El más reconocido orfebre del Renacimiento fue Benvenuto Cellini (V.), también escultor y grabador. Trabajo para emperadores, reyes, papas y príncipes. Autor del Tratado de Orfebrería. Su esplendor y gracia constituyeron un ejemplo perfecto de la escuela manierista. El propósito de estos artistas era despertar emociones a través del efecto estético. Este pensamiento llevó al uso de figuras alargadas y colores intensos, como se puede observar en las obras de los artistas a finales del siglo XVI. Se saben algunas anécdotas de el, gracias a su autobiografía, como la de su encarcelamiento, por haber robado las joyas de la corona papal. Lamentablemente la mayoría de las obras menores de Cellini, tales como medallas, copas y dagas, fueron fundidas, pero muchas de sus grandes obras maestras fueron perduradas.
En el siglo XVI, no se utilizo el nombre de joyeros, prefirieron el de orfebres y plateros, debido a que existía una menor especialización en los oficios y las joyas fueron consideradas en aquel tiempo un “trabajo menor”, dejando sus piezas sin firmar. Su trabajo se encontraba al servicio de los grandes de la época, vinculándose con las Cortes Europeas y sus circunstancias políticas, económicas e incluso religiosas.
La utilización de las joyas se remonta a la prehistoria, y durante el renacimiento se utilizaron en su mayoría, a realzar la personalidad de los reyes, señores y magnates; eran símbolo de prestigio y de poder.
En muchas ocasiones se les daba otro tipo de valores, como protectores o curativos, haciéndose las joyas aun mucho más deseables, ya que se impregnaban de sanación y protección, en una época donde la medicina era llena de enigmas y se vivía en medio de grandes conflictos.
El commesso, es un tipo de joya que aparece en el renacimiento de origen italo_frances, que consistió en añadir a un camafeo detalles de oro esmaltado y piedras preciosas, es considerado trabajo francés de la segunda mitad del siglo XVI.
A partir del siglo XIV, el hombre comienza a ser consiente de su importancia y de su influencia en el mundo, reflejándose este renacimiento en el arte; las figuras se comenzaron hacer mas naturales, el espacio se hizo mas real y la historia cristiana comenzó a narrarse desde un perspectiva mas humana. Con el tiempo los artistas lograron recrear el mundo en tablas, frescos y retablos con gran facilidad. Partiéndose de las obras de Giotto y Masaccio y, culminando este periodo, con las monumentales creaciones de Leonardo, Rafael y Miguel Ángel, asociadas generalmente con Italia, el Renacimiento también se desarrollo independientemente al norte de los Alpes, en Alemania y Flandes. Mientras que los artistas del Renacimiento Italiano hacían énfasis en la perspectiva y la ilusión, los artistas flamencos y alemanes sentían más interés por la descripción detallada, con precisión de orfebres, del mundo que los rodeaba.

Patricia Benfele
2009



Bibliografía Titulo y edición original: The –art Book, Phaidon Limited. Traducción: Fabián Chueca y Juan Manuel Ibeas (1994) El ABC del Arte, Editorial Debate, S.A., O’Donnell, 19,28009 Madrid. Impreso y encuadernado en Singapur.

Natalia Horcajo Palomero, Espacio, Tiempo y forma, Serie VII, H.° del Arte, t.10, 1997, págs..133-160. Dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigp=152187&orden

http:/www.canalsocial.net/ger/ficha-ger.asp?id=38348&cat=art

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